Elegir el anteojo ideal es una ciencia simple: se trata de proporción y contraste. Usá esta guía para comprar con la seguridad de un experto.
Olvidate de las medidas técnicas. Usá la prueba de la tarjeta:
📐 Colocá una tarjeta de crédito de forma vertical en el centro de tu nariz y observá hasta dónde llega en relación con tu ojo.
La señal: la tarjeta sobrepasa el final del ojo.
Lo que necesitás: marcos compactos, livianos y bien ajustados. Evitan que el anteojo se deslice y mantienen la proporción correcta del rostro.
La señal: la tarjeta termina casi exactamente donde termina el ojo.
Lo que necesitás: la medida más versátil. La mayoría de los modelos están pensados para este calibre, priorizando comodidad y equilibrio visual.
La señal: la tarjeta no llega al final del ojo.
Lo que necesitás: marcos amplios que no presionen las sienes y respeten el campo visual. Más confort, mejor presencia.
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El secreto del buen calce estético es simple: el marco debe contrastar con la forma de tu rostro, no imitarla.
Objetivo: alargar y definir las facciones.
Marco ideal: rectangulares, cuadrados o tipo cat eye. Las líneas rectas estilizan y equilibran la curvatura natural del rostro.
Objetivo: suavizar la mandíbula y los ángulos marcados.
Marco ideal: redondos, ovalados o estilo aviador. Las curvas aportan armonía visual.
Objetivo: mantener el equilibrio natural.
Marco ideal: libertad total. Es el rostro más versátil: podés optar por formas geométricas, diseños audaces o clásicos atemporales.
Objetivo: equilibrar la parte inferior del rostro.
Marco ideal: monturas delgadas, claras o con protagonismo en la parte inferior. Evitá modelos muy pesados en la zona superior.

Si querés estar 100% seguro antes de elegir, estamos para ayudarte.
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En Óptica Benito, elegir bien también es sentirse seguro.